Así es, las tasas de infarto se incrementan cuando las temperaturas se hacen muy bajas. Investigadores en el Reino Unido han encontrado una estrecha relación entre las temperaturas muy bajas y los infartos pues cuando las temperaturas descendían 1 grado, al mes siguiente se hacían presentes cerca de 200 ataques cardíacos.

Expertos de la Federación Británica del Corazón lo explican de la siguiente forma: cuando bajan las temperaturas el cuerpo pierde calor y los vasos sanguíneos se contraen para conservarlo, el ritmo del bombeo cardíaco se incrementa para poder enviar la sangre a través de los vasos que se contraen, lo cual incrementa el riesgo de coagulación y demás problemas asociados.

La mejor recomendación de los especialistas para aquellas personas que padecen de problemas cardiacos está en abstenerse de hacer ejercicios fuertes que demanden mucha fuerza física ya que sería contraproducente.

¿Quienes son los más afectados?
El estudiante de doctorado, Krishnan Bhaskaran, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres quien participó en la investigación recomienda que al llegar el frío o bajar las temperaturas hay que procurar abstenerse de estar mucho tiempo al aire libre. Los adultos mayores o personas con problemas coronarios son considerados un grupo de riesgo, y por la misma razón deben mantenerse con buen abrigo ya sea si van a salir o si están en lugar cerrado lo mismo que si van a salir por largo tiempo llevar bebidas calientes. La temperatura ideal en recinto cerrado es de 18 a 20 °C, si es inferior la salud arterial puede verse afectada.

El Estudio también demostró que aquellos pacientes que suelen tomar bajo recomendación médica una aspirina con el fin de prevenir enfermedades cardiacas o accidentes cerebrovasculares tuvieron menos riesgo.

Bajas temperaturas y la sangre

Los estudios demuestran que al bajar las temperaturas, aumentaría la coagulación de la sangre lo cual la volvería más densa e incrementaría la presión y esto conduciría a provocar los infartos, pero los estudios no fueron del todo convincentes ni concluyentes pues al final no pueden explicar porque el descenso de la temperatura podría ocasionar los infartos.

Sin embargo, analizaron historias clínicas de más de 84.000 pacientes que presentaron infarto y el equipo estimo que por cada grado de temperatura que descendía el riesgo se incrementaba en un 2% al mes siguiente, lo cual permite deducir que a menor temperatura serán mayores los casos de infarto. Por otro lado no se puede dejar pasar que los excesos de calor o los excesos de frío afectan la salud de una u otra forma. Cómo estos estudios se realizaron en el Reino Unido donde las temperaturas altas en días de verano no han llegado a ser tema de preocupación como para marcar una diferencia pero si lo ha sido las temperaturas bajas. Ahora se desconoce cómo sería el comportamiento en pacientes en otros lugares del planeta.

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