
Uno de cada tres cánceres detectados en el mundo es de piel. En ese sentido, una de las mayores causas de este mal es la alta exposición al sol de verano sin protector.
En primer lugar, para cuidar la piel es necesario respetar su color natural, evitando el bronceado. Si por diferentes motivos las personas se exponen al sol, se debe cuidar de los efectos nocivos de la radiación UV, evitando ser afectado por la exposición directa al mismo principalmente entre las 10 y las 16 horas.
Por otra parte, a toda hora es imprescindible protegerse con: vestimenta de colores oscuros que cubra los hombros, brazos y piernas, sombrero de ala ancha (de por lo menos 8 cm.) o del tipo “legión extranjera”, lentes con filtro UV y protector solar de amplio espectro (con protección para la radiación UV del tipo UV-A y UV-B), adecuado al tipo de piel.
Asimismo, es de fundamental importancia el incorporar a la alimentación diaria tanto abundantes líquidos (agua, jugos, etc.), como también frutas y verduras frescas.
Conoce tu piel: Es importante que cada persona conozca las características normales de su piel, la observación detenida y el reconocimiento regular desde pequeños proveerá a cada uno un modelo de normalidad. De esta manera se fomenta la capacidad de autoconocimiento y por tanto de reconocimiento de cualquier cambio que pueda ocurrir.
En el ejercicio de examinar la piel frecuentemente y conocer las características de la misma es importante estar alerta frente a:
• La aparición de nuevos lunares, manchas o verrugas.
• Heridas que no curan, llagas que no cicatrizan
• Cambios de color, crecimiento, picazón o sangrado en manchas o verrugas o lunares.
Ante cualquiera de estos cambios se debe consultar al médico a la brevedad.
Es fundamental recordar que aquella piel que se encuentra “curtida”, áspera, dura o arrugada de tanto exponerse al sol es la de mayor riesgo de enfermedades graves y de cáncer de piel.
Horario: Es necesario reducir la exposición directa al sol sobre todo entre las 10 y las 16 horas. Hay muchas medidas que colaboran con la protección de los efectos de las radiaciones UV, la primera y más importante es reducir al máximo el tiempo de exposición al sol. Se deben evitar los llamados baños solares, fundamentalmente entre las 10 y las 16 horas, cuando la intensidad de la irradiación es francamente mayor.
Es importante planificar todas las actividades físicas y deportivas al aire libre se desarrollen fuera de este horario de manera tal que los beneficios de las mismas sean más plenas.
Una medida atractiva es seguir “la regla de la sombra”, es decir mantenerse fuera del sol cuando la sombra del cuerpo en el suelo es menor que la propia altura.
La intensidad de los rayos solares depende de la latitud y de la altitud.
Aún en días nublados, frescos o ventosos, que dan una falsa sensación de protección, es igualmente necesario cuidarse ya que los rayos UV atraviesan las nubes y se reflejan en la arena, el agua, etc., provocando los daños en la piel ante mencionados.
Espacios de sombra: Es importante buscar sombra o crear espacios de sombra propios como enramadas, toldos, etc. Cuando las personas se encuentran al aire libre, especialmente entre las 10 y las 16 horas deben tratar de permanecer a resguardo del sol. Cuando se concurre a lugares donde no hay espacios de sombra se puede llevar sombrillas u otros elementos de protección.